El pasado diciembre tuvimos la oportunidad de conocer la ONU de mano de Javier Cortés, encargado de implantar la agenda de ODS en Latinoamérica. Las ODS son los Objetivos de Desarrollo Sostenible que definió la ONU en 2015 para cumplir en 2030. A diferencia de los objetivos fijados en 2000 para 2015, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, los cuales se definieron a puerta cerrada con un grupo de expertos, los ODS fueron definidos por representantes de las 193 naciones, y contaron con la participación sin precedentes de representantes de la sociedad civil y del sector empresarial. Los 17 ODS tienen como principal objetivo conseguir 3 hitos: erradicar la pobreza extrema; combatir la desigualdad y afrontar el cambio climático. En profundidad, los 17 objetivos están desglosados en 169 metas a cumplir, mucho más concretas.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer para contribuir en la consecución de estos objetivos? Tal y como están planteados, son lo suficientemente factibles como para que todos nosotros podamos llevarlos a cabo. El panorama en ocasiones puede resultar un tanto desalentador, aunque si todo el mundo lleva a cabo estos pequeños detalles, en general el vaso se irá llenando. Se trata de cuidar detalles como desenchufar los aparatos que no estemos usando, evitar comprar a empresas con malas prácticas, denunciar el acoso… Todo se resume en dejar de ser egoísta para pensar en los demás y en un mundo mejor. Los gobiernos (cuyo trabajo debería ser siempre velar por el bien de la sociedad, aunque en ocasiones remen en dirección contraria), pero sobre todo las empresas, tienen el poder de transformar personas y la sociedad. Hay que construir empresas con propósito, empresas con verdaderas razones de ser.

 

Según Javier el cumplimiento de los ODS es obligación de todos los componentes de nuestra sociedad: el sector civil, el mundo empresarial y los Gobiernos. Las empresas y organizaciones deben de tomarlos como guía e implementarlos en su razón de ser y su propuesta y cadena de valor, y esta es la única vía posible. Esto no solo beneficiará directamente a la sociedad, sino que repercutirá positivamente en el valor de la empresa de cara al cliente (de hecho, según Javier, mejora el 12% de su rentabilidad).

 

Hoy en día, gracias a las tecnologías, los jóvenes tenemos la posibilidad de votar a diario, eligiendo que marcas consumimos, que medios de comunicación leer, que vídeos ver… Una marca que no es sostenible, ni social ni medioambientalmente, no es atractiva para el cliente. Cada vez demandamos más, queremos un futuro mejor para nuestros hijos, para nuestros seres queridos. Por cuestiones bastante obvias, construir una idea de negocio entorno a todas ellas es algo difícil y quizás absurdo, pero trabajar para mejorar alguno de los 17 objetivos aportará valor a la idea. Quizás existan 3 enfoques, no excluyentes, para entender mejor cómo una empresa puede ayudar a los ODS: en primer lugar, está el desarrollo de acciones filantrópicas, que no tienen que estar relacionadas con las actividades de la empresa, mediante las que se busca aportar a la mejora de las condiciones sociales y ambientales. Esto beneficia directamente la reputación de la empresa.

 

Hoy en día, gracias a las tecnologías, los jóvenes tenemos la posibilidad de votar a diario, eligiendo que marcas consumimos, que medios de comunicación leer, que vídeos ver… Una marca que no es sostenible, ni social ni medioambientalmente, no es atractiva para el cliente.

 

Por otra parte, es posible tomar medidas e iniciativas para reducir o eliminar los impactos negativos del proceso (impacto medioambiental, mejora de condiciones laborales…). En último lugar está el desarrollo de productos y servicios innovadores, en el marco del sector de actividad de la empresa, que contribuyan a las metas establecidas para los ODS al mismo tiempo que generan nuevas oportunidades de negocio. Este tercer enfoque combina a la perfección el retorno económico con el efecto social y ambiental, ayudando a generar ventajas competitivas para el negocio.

 

El reto, entonces, está en saber transformar los retos en oportunidades para el futuro. Un ejemplo: en los próximos 5 años, se espera que: el mercado de frutas y verduras orgánicas represente 62,9 billones de dólares, la telemedicina aumente a 34 billones de dólares y se produzcan 20 millones de vehículos eléctricos. ¿A qué esperamos entonces? La obligación está ahora en transmitir este mensaje a la gente para que lo interiorice y aplique en su día a día y en sus proyectos, ya que así, y solo así el jardín seguirá creciendo, permitíendonos alejarnos de un mundo árido y sin sentimientos.

Para conocer más sobre las ODS, aquí te tenéis más info


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