Basándome en el libro que tanto me ha aportado sobre qué es un verdadero equipo y cómo llegar a formar un equipo de alto rendimiento “La sabiduría de los equipos”, hoy escribo este post para unir los aprendizajes que obtuve de él y diferenciar entre equipo y empresa.

 

“ Los equipos verdaderos no se desarrollan hasta que su gente trabaja duro

para sobrepasar las barreras que obstaculizan el rendimiento colectivo”

 

En primer lugar, un equipo está formado por un grupo de personas con habilidades complementarias y que están comprometidos con un propósito común y con un conjunto específico de objetivos de rendimiento. El equipo es un punto de ayuda para conseguir y alcanzar el éxito.

Trabajar en equipo consiste en establecer un conjunto de valores que lleven a la escucha y respuesta constructiva de los puntos de vista de todos los miembros, apoyo los unos con los otros, proporcionar beneficios y reconocer logros.

Ningún grupo se convierte en equipo hasta que se considera a sí mismo responsable como equipo. La responsabilidad de equipo tiene que ver con las promesas sinceras que nos hacemos a nosotros mismos y a otros, lo que subyace en dos aspectos críticos de los equipos: compromiso y confianza.

La necesidad de los equipos se debe principalmente a la flexibilidad y productividad que estos generan.

Los equipos tienen que desarrollar un enfoque común, es decir, cómo van a trabajar juntos para alcanzar su propósito. Alguno de los enfoques comunes que pueden ayudar a los equipos a asumir los riesgos necesarios para conseguir ascender en la curva de rendimiento son:

  1. Establecer urgencia y dirección: Los miembros del equipo necesitan tener un propósito urgente y valioso y saber cuáles son las expectativas. Cuanto más urgente y significativa sea la razón, más probable es que emerja un equipo verdadero.
  2. Selección de los miembros en base a las capacidades y no a las personalidades: Son relevantes tres categorías de capacidades: técnicas y funcionales, resolución de problemas e interpersonales. El objetivo es conseguir el equilibrio correcto entre ellas.
  3. Establecer reglas claras de comportamiento: Estas son reglas de conducta que les ayuden a conseguir sus propósitos y metas. Las primeras reglas tienen que ver con la asistencia, confidencialidad, contribuciones, discusiones, etc.
  4. Establecer urgentes tareas y metas orientadas al rendimiento: Los equipos trazan su progreso según los acontecimientos orientados al rendimiento que forjan conjuntamente. Para ello, establecen de unas pocas y asequibles metas que puedan ser alcanzadas cuanto antes.
  5. Desafiar al grupo regularmente con información y hechos frescos
  6. Invertir tiempo juntos
  7. Explote el poder de la retroalimentación, reconocimiento y recompensa

Cuando hablamos de equipo, un papel fundamental en él, es el papel del líder. La clave del papel del líder consiste en entender lo que el equipo necesita de él, y lo que no necesita, para ayudarle en su funcionamiento. El líder debe ser una persona curiosa, observadora y paciente.

Algunas de las cosas necesarias para un buen liderazgo son:

  1. Mantener conexos y con significado el propósito, la meta y el enfoque.
  2. Construir el compromiso y la confianza.
  3. Reforzar la mezcla y el nivel de capacidades.
  4. Gestionar las relaciones de los miembros, incluyendo eliminar obstáculos.
  5. Crear oportunidades para otros (El funcionamiento del equipo no es posible si el líder se apropia de las mejores oportunidades, tareas y reputación).
  6. Hacer trabajo real por todos los miembros y en cantidades equivalentes.

La curva de rendimiento de los equipos ilustra la eficacia de las realizaciones de cualquier pequeño grupo de personas depende del enfoque básico que asumen y la efectividad con la que implantan dicho enfoque.

Al contrario de los equipos, los grupos de trabajo, confían para su rendimiento en la suma de las mejores individualidades. No persiguen los frutos de trabajo colectivo que requiere un esfuerzo conjunto. Al elegir el equipo en vez del grupo de trabajo, las personas se comprometen a sumir los riesgos del conflicto, a unir los frutos de su trabajo y a emprender las acciones colectivas necesarias para construir un propósito común, un conjunto común de metas, un enfoque común y una mutua responsabilidad. El equipo augura mayor rendimiento que el grupo, pero también conlleva más riesgos.

En esta curva, hay cinco puntos clave en los que se definen los diferentes tipos de equipo que pueden existir.

  1. Grupo de trabajo: Es un grupo en el que los miembros interactúan para compartir información, prácticas o ideas y para tomar decisiones que ayuden a los miembros a trabajar dentro de su área de responsabilidad. Sin embargo, más allá de esto, no existe entre ellos ningún propósito común.
  2. Pseudo-equipos: Es un grupo para el cual podría existir un rendimiento incremental o razon común, sin embargo, no tienen interés en conformarlo. En ellos, la suma de la globalidad es menor que el potencial de las partes individuales.
  3. Equipo potencial: Es un grupo para el cual existe una necesidad de rendimiento incremental y una mejora de este. El problema está en que no tiene establecido ninguna responsabilidad colectiva.
  4. Equipo verdadero: Número reducido de personas con capacidades complementarias y con el mismo nivel de compromiso.

Como conclusión, es fundamental que todos los miembros del equipo conozcan el enfoque común por el que trabajan y la meta a la que juntos desean llegar, además es esencial el mismo grado de compromiso de todos los miembros y trabajar conjuntamente en fortalecer la capacidad de rendimiento del equipo para llegar al punto más elevado y sacar el máximo partido de él.

Categorías: Emprendimiento

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